
Hola mi Jefaza poderosa
Este artículo me nace desde un lugar muy profundo. No desde la euforia… sino desde la tierra. Desde esa energía que te sostiene aunque no estés brillando. Desde ese “no sé bien cómo, pero aquí estoy para mí”.
Y hoy quiero hablarte de algo que me ha cambiado la vida: la autocompañía real.
No la que se repite como mantra bonito.
No la de “me amo” frente al espejo (aunque eso también suma).
Sino esa autocompañía que se activa cuando se te cae todo.
Cuando estás triste, agotada, frustrada, y no hay nadie alrededor que lo entienda del todo.
Pero tú sí estás. Tú te eliges. Tú te sostienes.
¿Qué significa sostenerte?
Sostenerte, no es fingir que estás bien y bloquear tus emociones.
No es exigirte levantarte rápido.
No es hacerte la fuerte mientras te rompes por dentro.
Sostenerte es aprender a estar contigo sin juzgarte.
Es abrazarte en los días oscuros.
Es validar lo que sientes, aunque nadie más lo entienda.
Es ser tu propia presencia amorosa.
Sé que puede sonar abstracto pero lo que aprendí (y digo aprendí porque sabes que hablo desde la experiencia) es que sostenerte es atreverte a sentir
El músculo emocional que más necesitamos ejercitar
A esto yo le llamo ser tu propia madre energética.
Y ojo: no hablo de sobreprotegerte ni de justificar tus excusas.
Hablo de aprender a darte lo que de niña quizás no recibiste:
Un espacio seguro.
Un “todo está bien aunque estés mal”.
Un “te veo, te valido, no necesitas rendir para que te quiera”.
Porque muchas de nosotras crecimos sintiendo que teníamos que ser “la que puede con todo”.
Y no aprendimos a sostenernos en lo suave.
Pero aquí estamos, aprendiendo de nuevo. Recordando cómo se ama en voz bajita.
¿Y cómo se empieza a hacer eso, Adriana?
Con estos pasos chiquitos pero revolucionarios:
🌿 1. Nómbralo sin drama:
“Hoy estoy triste.”
“Hoy me siento sola.”
“Hoy me cuesta.”
Ponerle nombre a lo que sientes ya es un acto de dignidad emocional. Amo este término
🌿 2. No te soluciones. Acompáñate.
A veces no necesitas una respuesta. Solo estar ahí contigo. Sin correcciones. Sin exigencias.
Yo tengo este mantra pegado en mi escritorio como recordatorio:
- No necesito entenderlo todo para sentirlo
- No necesito tenerlo todo resuelto para compartirlo
- Puedo estar y sostener el proceso sin huir.
🌿 3. Pregúntate con amor:
¿Qué necesito hoy de mí?
No mañana. Hoy. Ahora. Sin pretender ser tu versión ideal.
🌿 4. Haz algo que te devuelva a ti.
A veces es escribir.
A veces es respirar profundo.
A veces es meterte en la ducha y llorar ahí.
Lo que sea… pero hazlo contigo, no contra ti.
Y el ritual que te propongo el día de hoy se llama Ritual de Anclaje: Soy mi refugio
Para esos días nublados en los que el mundo pesa más de la cuenta:
- Siéntate o acuéstate (yo me acuesto en el piso) y coloca una mano en tu corazón y otra en tu vientre.
- Cierra los ojos y repite en voz baja:
✨ “Estoy aquí para mí. No necesito tenerlo todo resuelto. Solo necesito estar.” - Respira lento. Inhala en 4, exhala en 6. Hazlo 5 veces.
- Luego pregúntate: ¿Qué gesto amoroso puedo tener hoy conmigo misma?
- Hazlo. Sin culpa. Sin prisa. Solo por amor.
Reflexión poderosa
Sostenerte no significa cargarlo todo sola.
Significa no abandonarte cuando más te necesitas.
Y si hoy tu alma pide un espacio de cuidado, regálate un ritual en el templo o ven al Café Raíces. Aquí no venimos a fingir fortaleza. Venimos a practicar amor real.
Y a recordar que ser tu propio sostén no te hace débil… te hace libre.
Estoy aquí contigo, y te quiero aquí con nosotras porque para eso creamos el templo. Para esos momentos en que elijas sostenerte.
Te abrazo
Adriana