
Hola Jefaza hermosa,
Hoy quiero llevarte al presente, hacer contacto con lo cotidiano, con el no tener que hacer mil cosas para merecer, o esperar algo específico para disfrutar del hoy. Y es que a veces creemos que la felicidad está en lo externo, en el cuando tenga esto, o pase esto, sin entender que el poder de la felicidad lo tenemos dentro y se puede activar en el momento que decidamos ser conscientes y hacernos responsables de lo que pensamos y sentimos.
Sé que no es algo tan fácil y te voy a ser honesta:
Hubo un tiempo en que todo en mí era urgencia.
Urgencia por verme bien, por cumplir con lo que se esperaba, por lograr “sentirme lista”.
Mi cuidado capilar también lo era.
Me lavaba el cabello como una obligación.
Me estilaba como una tarea más de la lista.
Y aunque ya había cortado mi pelo, aunque ya estaba “en proceso”,
algo dentro de mí todavía creía que tenía que hacerlo perfecto para merecer.
Hasta que un día, después de una jornada difícil,
llegué a casa con ganas de soltarlo todo.
No quería pensar, no quería hablar, no quería hacer más.
Me metí al baño, me mojé el cabello casi en piloto automático y… me detuve.
Solo eso:
🌿 Poner las manos sobre mi cabeza.
🌿 Sentir la textura húmeda de mis rizos.
🌿 Respirar profundo y aplicar el champú como si fuera un limpiador de toda aquella tensión acumulada.
Estaba resignificando mi proceso de lavado dejando de ser exclusivamente capilar, para convertirse en un lavado del alma, en una limpieza emocional, mental y espiritual. Mientras lavaba mi cabello pensaba en todo lo que me preocupaba, reflexionando sobre si realmente era tan importante. Un diálogo interno que comenzaba a despejar la incomodidad y la angustia, mientras surgía la satisfacción de sentirme cuidada y suficiente, de sentirme presente haciéndome cargo de mi.
Y fue como si ese gesto —tan simple, tan cotidiano— me abrazara desde adentro, diciéndome: Lilibet, permítete estar contigo, tienes el don de salvarte, de vivirte o de abandonarte. ¡Nada es tan importante! Entonces llegó mucha paz, una expansión en el pecho y una total ligereza.
✨ La magia que no se ve
Ese día no hubo transformación visible.
No cambié de peinado.
No salí a la calle a “mostrarme”.
Pero por dentro… algo sí cambió.
Sentí por primera vez que no estaba haciendo mi rutina capilar para gustar,
sino para acompañarme.
No era un acto de imagen, sino de presencia.
No era exigencia, era cariño, autocompasión.
Y ahí entendí lo que quiero decirte hoy:
💫 Lo cotidiano también puede sanarte.
💫 Tu rutina capilar también puede ser tu refugio.
💫 Tu reflejo, incluso en días comunes, también puede darte paz.
🌺 Lo cotidiano es un espejo honesto
Cuando vienes de sanar heridas profundas como el rechazo o el no merecimiento,
es fácil pensar que el amor propio tiene que ser grandioso, visible, épico.
Pero no, jefaza. Muchas veces el amor propio se parece más a esto:
💧 Aplicarte una mascarilla mientras escuchas tu playlist favorita.
💧 Peinarte sin apuro un domingo en la tarde.
💧 Elegir no “dominar” tu volumen y dejarlo ser.
💧 Usar ese outfit que te encanta aunque no salgas.
💧 Mirarte con ternura aunque hoy tu imagen no sea la que más te gusta.
Y sí, viene un ritual que amo, y quiero regalarte
🕯️ Ritual para volver a ti en lo simple
Quiero dejarte aquí un pequeño ritual que me acompaña hasta hoy.
Es lo que hago cuando siento que me estoy exigiendo demasiado:
Ritual de 3 minutos para disfrutar lo simple
- Pon una canción que te haga bien.
- Aplica tu producto favorito con calma, como si fuera una caricia, puede ser en el cabello, en la piel.
- Mírate al espejo y dite (aunque sea en voz bajita):
“Gracias por estar aquí. Esto es para ti. No tienes que hacer más para merecer.”
Hazlo sin expectativa. Hazlo por ti.
🌿 Lo pequeño también transforma
Hoy, cuando me veo en el espejo,
no siempre tengo el corte más perfecto (mi cabello crece rápido) ni la energía más alta.
Pero sí tengo esto:
la certeza de que mi cuidado es una forma de amor,
y que mi rutina diaria puede ser mi ancla.
Así que la próxima vez que te sientas cansada, confundida o exigida…
recuerda: no tienes que hacerlo todo perfecto.
Tampoco tienes que esperar a “sentirte lista” para disfrutar de ti.
A veces, el mayor acto de amor es simplemente detenerte, respirar y cuidarte.
🧡 Si necesitas guía, aquí estamos
Si estás en esa etapa de reconectar contigo y tu cabello desde el amor y la presencia,
puedes empezar con nuestro Ritual de Diagnóstico Capilar —es gratuito, online y lleno de sabiduría práctica.
Y si sientes que necesitas un espacio donde puedas recibir amor, energía, y conexión,
puedes visitarnos en el Templo cuando quieras. Siempre hay un sillón, un cafecito y un abrazo esperándote.
Nos leemos en dos semanas.
Con todo mi cariño (y mi cabello bien cortico),
Lili 🌿


