Tu cuerpo ya lo sabe: cómo volver a confiar en tu intuición sin pedir permiso

Hola mi Jefaza poderosa

Sigo escribiendo.
Sí, todavía.
No sé ni qué hora es. Estoy en trance total jjjj. Y si no sabes a que me refiero porque este es el primer articulo mio que lees. Te cuento que estoy haciendo un maratón de artículos que no se ni de donde están saliendo pero están saliendo con amor. Este es el artículo No. 6 que escribo de una sentada así que si nos has visto los anteriores corre y leerlos también. 


Estoy en expansión. Estoy con ustedes. Estoy vibrando alto.
Y no quiero que nada de esta energía se me quede guardada.
Este artículo nace desde una certeza que vengo sintiendo con todo el cuerpo (literal):

“El cuerpo ya lo sabe. Solo falta que tú te acuerdes.”

Hoy quiero hablarte de la intuición encarnada, de ese saber profundo que no pasa por la lógica ni por lo racional.
Un saber que habita en tus células, en tu respiración, en tu piel, en tu útero.
Y que grita suave, aunque tú a veces no sepas escucharlo.

Adriana, ¿Qué significa que el cuerpo “ya lo sabe”?

Desde la neurociencia, se explica que el cuerpo tiene memoria sensorial y emocional. Eso quiere decir que registra experiencias antes que el cerebro racional las entienda.
Tu cuerpo sabe si algo te vibra… antes de que tengas las palabras para explicarlo.
Tu cuerpo reconoce lo que es seguro, lo que es expansivo, lo que no te convence del todo…

Pero, ¿qué pasa?
Que nos desconectamos.
Que empezamos a vivir desde la mente, no desde la presencia.
Que queremos pruebas, garantías, lógicas, mapas…

Y olvidamos que muchas veces, lo que realmente necesitamos es sentir.

El cuerpo como brújula

 ¿Tienes mariposas en el estómago?
¿Se te aprieta el pecho?
¿Respiras más rápido o más lento al pensar en cierta persona, decisión o lugar?

Esas no son casualidades.
Son datos. Son mensajes.
Tu cuerpo está reaccionando a tu entorno, a tus pensamientos, a tu energía.

Y si aprendes a escucharlo, vas a tomar decisiones mucho más alineadas con tu verdad.

Y te confieso algo, porque sabes que aquí venimos a hablar sin filtro:
a mí se me hace un nudo en la garganta cada vez que estoy a punto de decir una verdad muy mía.
Cuando me voy a mostrar vulnerable.
Cuando me atrevo a tocar un tema incómodo o me expreso sin disfraz.

Es una sensación incómoda… pero también es mi guía.
Porque he aprendido que cuando ese nudo aparece, estoy actuando desde mi verdad.
Aunque tenga una memoria celular que todavía se asusta.
Aunque mi cuerpo recuerde momentos donde mostrarse era peligroso, donde decir lo que pensaba traía consecuencias.

Aún así, lo escucho. Lo abrazo. Lo honro.
Porque mi cuerpo es mi brújula.
Y cuanto más me escucho, más libre me siento.

Escucharte no siempre se siente cómodo…
Pero siempre te lleva a ti.

¿Y cómo empiezo a reconectar con mi cuerpo?

Te lo digo sin rodeos:
bajando el ritmo.
Porque el cuerpo no grita como la mente.
El cuerpo susurra.
Y para escucharlo… necesitas PRESENCIA.

Prácticas simples que te devuelven a ti:

Camina descalza unos minutos al día.
Haz silencio mientras comes. Mastica lento.
Apoya una mano en tu vientre al despertar y pregúntate: ¿cómo estoy hoy?
Observa cómo reacciona tu cuerpo ante ciertas decisiones: si se expande, si se cierra, si se inquieta.

Y como es sello de la casa. Te comparto un Ritual que me encantaaa: Escaneo Corporal para Decidir con Claridad

Haz este ritual cada vez que tengas dudas, ansiedad o te sientas desconectada:

  1. Siéntate en un lugar tranquilo. Apaga pantallas. Respira profundo.
  2. Cierra los ojos. Lleva toda tu atención al cuerpo.
  3. Visualiza que estás escaneando, desde la coronilla hasta los pies.
    Pregúntate:
    • ¿Dónde siento tensión?
    • ¿Qué parte de mí necesita ser escuchada?
    • ¿Qué mensaje tiene para mi?
  4. Lleva tu atención al corazón y repite:
    Mi cuerpo sabe. Yo lo escucho. Yo confío.
  5. Quédate ahí. No busques respuestas inmediatas.
    A veces, la claridad llega después del silencio.

Reflexión poderosa:

“No necesito entenderlo todo para saber que es para mí.
Porque cuando el cuerpo dice sí… el alma ya decidió.”

Jefaza, tu sabiduría no está en un libro, ni en un curso, ni en otra persona.
Tu sabiduría vive en ti.
Y cada vez que eliges bajarle el volumen al ruido para escucharte, te vuelves más poderosa.

Si sientes que necesitas volver a tu centro, regálate un ritual en el templo o ven al Café Raíces.

Aquí el cuerpo descansa, el alma se ordena, y tú te acuerdas de quién eres.

El cuerpo ya lo sabe.
Solo falta que tú confíes.

Me encantará verte por allá. 

Abrazos 
Adriana

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